Alentia.life

Más lo leo, menos me convence. El nombre, quiero decir, pero bueno, por ahora lo mantendré así. Un «aliento» con toque latino que no me acaba de emocionar, y es que en estas cosas de los títulos, porque se convierten en el dominio de internet y el nombre de la la app, hay que ser muy finos, pues te la juegas con eso y la lías aunque el fondo y el contenido sean espectaculares… es lo que tenemos hoy.

El caso es que lo que pretendo es cambiar el mundo. Así. Casi nada. No como la palanca del famoso del «dame un punto y…» sino que quiero cambiar a miles que, juntos, cambien el mundo.

La tesis es sencilla y a la vista de todos. Esto está moralmente derruido. Con «esto» me refiero al mundo occidental, a España en concreto, a nuestro barrio, a la política ibérica o europea… las «soluciones» que nos ofrecieron, sencillas y rápidas, no han resuelto nada. La gente se ha quedado sin referentes, no hay verdaderos líderes a largo plazo, no hay ideas que no caduquen en dos tardes… no hay plan!

Por eso no parece mala idea volver a lo que sí funcionó durante siglos. El resumen rápido es griegos, cristianismo y humanismo. Otro resumen rápido es moralidad y largo plazo. Y otro más achinado: «deja para tus nietos por lo menos algo un poco mejor de lo que te han dejado tus abuelos». Es la virtud, idiotas!, diría uno un poco más macarra.

Pues en ello estoy, pensando en cómo se puede conseguir que miles de personas se sumen a una ola de cambio a través de una plataforma cómoda, moderna, accesible, fácil de manejar, práctica en el día a día… y le he puesto Alentia como nombre de arranque, aunque no me convence…

Seguiré pensando, tanto en el cómo como en el qué.

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